Google ha confirmado contacto con el prototipo de Project Suncatcher, ya en órbita tras el despegue del 1 de octubre de 2026. El satélite, construido con Planet Labs, viajó en la misión rideshare Transporter-18 de SpaceX. Travis Beals, director sénior de Paradigms of Intelligence, escribió en el blog de la compañía que el equipo ha establecido contacto y que la nave opera como se esperaba. No es un centro de datos orbital. Es el primer ensayo en vuelo de si los aceleradores TPU de Google aguantan el lanzamiento, la radiación y el calor del vacío.
Bitzeta adelantó el vuelo el 24 de septiembre, cuando Google aún hablaba en futuro. El hecho nuevo es la confirmación posterior al lanzamiento y el anuncio de un artículo revisado por pares en la revista Joule. El enlace que publica Google es goo.gle/suncatcher-joule. Las semanas que vienen, dice Beals, servirán para recoger datos en órbita, no para abrir un servicio.
Qué ha confirmado Google
El texto del 1 de octubre es corto y concreto. El prototipo despegó a bordo del Transporter-18, en colaboración con Planet. Hay contacto. La nave se comporta como se esperaba. El objetivo de las próximas semanas es medir cómo se portan los TPU ante el estrés del vuelo, la radiación y los extremos térmicos. Beals remite el contexto al artículo del 24 de septiembre y al paper de Joule.
Google no publica en ese post la hora exacta, el número de cargas ni la telemetría de los chips. Esas cifras vienen de la cobertura del lanzamiento y de lo que la propia compañía había descrito antes del despegue. Conviene no mezclarlas. Lo que Alphabet firma el 1 de octubre es el contacto y el estado nominal, no un resultado científico.
El vídeo oficial del anuncio está en el blog y también como archivo en los servidores de Google: SM_RAH3524_Social_Package_V2.mp4. Resume la tesis del proyecto. No muestra datos de órbita.
Cómo fue el Transporter-18
Space.com sitúa el despegue a las 14:32 hora del este de Estados Unidos del 1 de octubre (20:32 en la península, 18:32 UTC), desde el complejo SLC-4E de la base de Vandenberg, en California. Via Satellite da la misma hora local, las 11:32 del Pacífico. El agregador Next Spaceflight había publicado antes un instante previsto de las 14:18 del este. La hora que cuenta es la del despegue ya realizado, no la de la ventana planificada.

Space.com describe un vuelo según lo previsto: la primera etapa volvió a Vandenberg unos 7,5 minutos después del despegue, en su vuelo número 25, y la etapa superior desplegó 130 cargas en unos once minutos, a partir de los 54,5 minutos de misión. Via Satellite añade que SpaceX dio por concluida la secuencia de despliegue a las 15:41 del este y que Planet Labs fue el cliente con más satélites a bordo: el prototipo de Suncatcher, el segundo Tanager de seguimiento de metano con Carbon Mapper y 18 SuperDove manifestados por SEOPS.
El destino de estos rideshare de SpaceX es órbita heliosíncrona. Google no detalla en el post del 1 de octubre la altura ni la inclinación del MVP. Hasta que publique la órbita, esa ficha queda en la crónica del lanzamiento, no en una especificación oficial del satélite.
Qué hardware va a bordo, y qué no es
El nombre interno que recogieron The New York Times y Ars Technica antes del vuelo es MVP. Esas crónicas, no el post del 1 de octubre, describen un satélite del tamaño aproximado de un frigorífico, con cuatro TPU y paneles de alrededor de 1 kW: la potencia de un microondas, no la de un pasillo de un centro de datos. El NYT atribuye a Travis Beals que los chips se apagarán al cabo de unos 15 minutos para no sobrecalentarse. Google no ha repetido esa cifra en la nota de órbita. Sigue siendo una declaración previa atribuida, no un parte de telemetría.

La generación que Google dice haber irradiado en tierra es Trillium. Una placa v4, como la de la imagen, sirve para ver cómo es un módulo de estos aceleradores. No es una foto del satélite. Planet aportó el bus: la compañía ya tenía una plataforma lista y Google prefirió adelantar el ensayo en vez de esperar a las dos naves propias previstas para 2027.
El diseño futuro, según el texto del 24 de septiembre, apunta a satélites con decenas de TPU, agrupados y unidos por láser. Los enlaces espaciales habituales optimizan poco caudal a mucha distancia. Aquí haría falta lo contrario: mucho caudal entre vecinos, con una precisión que Beals compara con dar a una moneda a kilómetros mientras ambos puntos se mueven. Ese ensayo de dos satélites sigue fechado en 2027. El vuelo de octubre no lo sustituye.
Lo que ya se había medido en tierra
Antes de Vandenberg, el equipo agitó el satélite en los tres ejes para imitar las frecuencias del cohete. Un ascenso a órbita baja dura unos diez minutos, con aceleraciones sostenidas de hasta 10 g. Componentes sueltos, incluidos los chips, pueden ver picos de 50 a 100 g. Beals escribió que el hardware aguantó, «para sorpresa agradable» del equipo. Esa prueba no equivale a haber sobrevivido al Falcon 9. El dato de órbita, de momento, es solo que hay contacto.
En radiación, Google llevó TPU Trillium al Crocker Nuclear Laboratory de la Universidad de California en Davis y los irradió con un haz de protones mientras corrían cargas de trabajo. El resultado que publica la compañía es cualitativo: aguantaron una dosis ionizante total superior a la de una misión de cinco años. El resumen de Google Research de 2025 cifra irregularidades en la memoria HBM hacia 2 krad(Si), frente a unos 750 rad estimados a cinco años con blindaje, y ausencia de fallos duros atribuibles a la dosis hasta 15 krad en un chip. Esos números son de laboratorio, no de este satélite.
El calor es el otro límite. En el vacío no hay aire que se lleve el calor de los chips. Solo radiadores. Google combina heat pipes y radiadores y los ha ensayado en cámara de vacío térmico. El techo de unos 15 minutos de cómputo, si se confirma en órbita, sería la pista de que la refrigeración pesa más que la radiación en este primer diseño. Todavía no hay ese parte.

Qué cambia para quien lee desde España
Nada en la factura de la luz ni en Gemini. El vuelo no ofrece capacidad a clientes de Google Cloud ni alivia un centro de datos en Aragón o en Países Bajos. La tesis energética de Google es otra: en órbita baja de tipo amanecer-anochecer un panel puede generar, según la compañía, hasta ocho veces más que en tierra y casi sin cortes, con menos batería. Es un argumento de investigación, no un plan de suministro para la UE.
El debate español y europeo sigue estando en tierra: permisos, líneas de alta tensión y agua de refrigeración. Si la computación orbital dejara de ser un prototipo, entrarían frecuencias, basura espacial y control de exportaciones de aceleradores. Cuatro chips y un kilovatio no abren ese expediente. Sí lo dejan escrito.
Hay un hilo con otras piezas de Bitzeta. El vuelo 14 de Starship, el 28 de septiembre, puso en órbita 26 Starlink V3: otra escala, otra empresa, el mismo mes de lanzadores reutilizables. El acelerador Zhenwu V900 de Alibaba es la carrera terrestre de silicio. Suncatcher es la carrera de entorno: vibración, protones y radiadores.
Google estima en materiales de 2025 que el lanzamiento tendría que bajar de 200 dólares por kilo a mediados de la década de 2030 para que el kilovatio-año orbital se acercara al de un centro de datos terrestre. Es una condición, no un calendario. El paper de Joule es el sitio donde esa cuenta debería estar revisada. Hasta leerlo, no conviene tratar la cifra como un precio de mercado.
Lo que toca vigilar ahora es aburrido y útil: si Google publica bitflips, temperaturas y tiempo real de cómputo, o solo otro comunicado de que todo va bien. Si el hardware falla, el dúo de 2027 se retrasa. Si aguanta, Suncatcher pasa de anuncio a programa con telemetría. El 1 de octubre no inauguró los centros de datos en el cielo. Confirmó que el primer prototipo está arriba y que responde.




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