El 6 de noviembre de 2026, Google DeepMind anunció que agentes de inteligencia artificial guiados por investigadores humanos han encontrado dos debilidades en los sistemas criptográficos RSA de 1024 bits, un tamaño de clave considerado obsoleto desde hace años. Según el laboratorio, las claves de 2048 bits o superiores, el estándar actual en la mayoría de protocolos, no se ven afectadas por estos resultados.
El trabajo, liderado por los investigadores de DeepMind Krishnamurthy (Dj) Dvijotham y Abhradeep Thakurta en colaboración con los criptógrafos Nadia Heninger (Universidad de California en San Diego e Inria) y Emmanuel Thomé (Inria), se presentó a través de publicaciones en X de Pushmeet Kohli, vicepresidente de Ciencia de DeepMind, y del propio laboratorio. Incluye dos documentos de trabajo disponibles públicamente.
Qué ha encontrado exactamente DeepMind
La primera debilidad afecta a las firmas digitales RSA. Cuando un atacante controla aproximadamente la mitad o más del bloque de datos firmado, el relleno (padding) clásico deja de ofrecer protección adicional frente a la falsificación. Para casos en los que el atacante solo controla una parte pequeña, como un resumen de 32 bytes, los agentes estiman una mejora teórica de unas 1.600 veces respecto al mejor ataque conocido anterior. En una prueba práctica sobre una clave de 1024 bits ya resuelta en un estudio académico previo, la implementación de los agentes reprodujo el resultado con 3,5 veces menos tiempo de CPU (391 años-núcleo frente a 1.380).
La segunda debilidad concierne a la factorización por lotes. El nuevo algoritmo de “fábricas de abanicos” (fan factories) permite que, tras un precomputo equivalente al coste de factorizar una sola clave de 1024 bits, cada clave adicional del mismo tamaño cueste aproximadamente 1/58 de ese esfuerzo, o unas 30 veces menos que el mejor método por lotes anterior (MNFS). El documento es teórico y las identidades algebraicas han sido verificadas en Lean 4; no se ha implementado una fábrica completa ni se han factorizado claves reales en esta investigación.

Por qué importa para la seguridad actual
DeepMind insiste en que estos resultados no amenazan los sistemas desplegados que usan RSA de 2048 bits o más. El estándar mínimo recomendado desde hace más de una década es precisamente 2048 bits, y la mayoría de certificados TLS, firmas de software y protocolos modernos ya cumplen o superan ese tamaño. El valor de la investigación, según el laboratorio, radica en demostrar la velocidad con la que los agentes de IA pueden acelerar el análisis criptográfico, un campo que históricamente avanza con lentitud.
Los sistemas heredados que todavía emplean claves de 1024 bits —algunos dispositivos antiguos, certificados no actualizados, firmas DNSSEC en ciertos TLD o configuraciones OAuth residuales— quedan más expuestos de lo que se estimaba. Un atacante con acceso a un oráculo de firmas (por ejemplo, un HSM o un esquema de firma ciega) podría falsificar firmas con menos recursos, y un lote grande de claves antiguas resultaría más barato de atacar en conjunto.
El papel de los agentes de IA
Los agentes no actuaron de forma autónoma. Trabajaron bajo supervisión humana continua. En el caso de la recomputación de la firma, dos agentes cooperaron durante menos de cuatro días, con un investigador humano enviando unas veinte mensajes cortos y sin escribir código. El resultado se obtuvo en un entorno aislado (sandbox) sobre una clave ya rota previamente, sin tocar sistemas en producción.
Este enfoque ilustra un cambio de ritmo: lo que antes requería años de trabajo especializado de criptógrafos puede ahora explorarse en semanas cuando se combina experiencia humana con capacidad de cálculo y generación de código de los modelos. DeepMind publica los documentos precisamente para que la comunidad de seguridad pueda incorporar estos hallazgos a la evaluación de la dureza criptográfica.

Contexto y antecedentes
RSA-1024 dejó de considerarse seguro para nuevos usos hace más de una década. NIST y otras autoridades recomendaron migrar a 2048 bits o superiores. Aun así, restos de 1024 bits persisten en infraestructura antigua. Un trabajo académico de septiembre de 2026 (Shea, Haller et al., IACR) ya había demostrado la falsificación práctica de firmas RSA-1024 con un oráculo, empleando 1.380 años-núcleo. Los agentes de DeepMind mejoraron la implementación de ese mismo benchmark.
La colaboración con Inria, el instituto francés de investigación en informática, aporta una dimensión europea al trabajo. Para lectores en España y la UE, el mensaje es claro: cualquier sistema que aún dependa de claves RSA de 1024 bits debe priorizar su actualización, especialmente si maneja firmas o certificados.
Qué cambia para el usuario y las empresas
Para la inmensa mayoría de usuarios y servicios, nada cambia de inmediato. Los navegadores, certificados Let’s Encrypt, bancos y aplicaciones modernas usan claves largas. El riesgo se concentra en:
- Dispositivos o firmware antiguos que firman actualizaciones con RSA-1024.
- Certificados o claves de firma que no se han rotado desde hace años.
- Infraestructuras que almacenan grandes conjuntos de claves antiguas del mismo tamaño.
Las recomendaciones prácticas siguen siendo las de siempre: auditar el tamaño de las claves en uso, migrar lo que quede por debajo de 2048 bits y, en entornos de alta seguridad, considerar algoritmos post-cuánticos. DeepMind no proporciona un exploit listo para usar; ofrece análisis y estimaciones que la comunidad puede verificar.
Qué puede ocurrir a partir de ahora
Es probable que los documentos de trabajo sean revisados y, en su caso, publicados en foros académicos formales. La comunidad criptográfica examinará las estimaciones asintóticas y los experimentos. Mientras tanto, los operadores de sistemas heredados tienen un incentivo adicional para completar migraciones que ya estaban recomendadas.
DeepMind señala que estos resultados muestran por qué no se puede tratar la “dureza” matemática de los esquemas criptográficos como un supuesto fijo. Con herramientas de IA capaces de acelerar la exploración, los márgenes de seguridad deben reevaluarse con mayor frecuencia. Las claves modernas de 2048 bits o más permanecen fuera del alcance de estos ataques concretos, según el propio laboratorio.
Los documentos de trabajo están disponibles en storage.googleapis.com/deepmind-media/papers/. El anuncio oficial se realizó a través de las cuentas de X de Google DeepMind y de Pushmeet Kohli el 6 de noviembre de 2026.
Limitaciones y alcance real de los resultados
Es importante precisar qué no se ha conseguido. Ninguna clave RSA de 1024 bits desplegada ha sido rota en este trabajo. La recomputación se hizo sobre un benchmark ya resuelto por investigadores académicos meses antes. La mejora de 1.600 veces en el caso de resúmenes cortos es una estimación teórica; el resultado medido es la reducción de 3,5 veces en tiempo de CPU sobre ese caso concreto. El algoritmo de fábricas de abanicos no se ha implementado a escala y permanece como análisis asintótico.
DeepMind es explícito al respecto en ambos documentos: “Our results don’t threaten deployed cryptosystems today that are based on 2048-bit and larger RSA.” El laboratorio enmarca el trabajo como una demostración de la capacidad de los agentes para acelerar la investigación en criptanálisis, no como un ataque práctico inmediato contra infraestructura en uso.
Para las empresas españolas y europeas que gestionan certificados o firmas digitales, la prioridad sigue siendo el inventario de claves. Herramientas de escaneo de certificados y auditorías de PKI permiten identificar rápidamente cualquier residuo de 1024 bits. La Agencia Española de Protección de Datos y el Centro Criptológico Nacional han recomendado de forma reiterada el abandono de tamaños de clave insuficientes.
En resumen, el anuncio de DeepMind refuerza una recomendación que ya existía: las claves RSA de 1024 bits deben considerarse comprometidas o al menos insuficientes para usos de seguridad. Las de 2048 bits y superiores mantienen, por el momento, el margen de seguridad esperado frente a estos avances concretos. La velocidad con la que los agentes de IA pueden explorar nuevas vías de ataque es el elemento que más interés despierta en la comunidad de seguridad.




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