Jueves, 5 de noviembre de 2026
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Bastet Project y redes descentralizadas: construir algo propio sin renunciar a la libertad

Bastet Project y redes descentralizadas: construir algo propio sin renunciar a la libertad

Bastet Project y redes descentralizadas: construir algo propio sin renunciar a la libertad

Hace un tiempo publiqué una reflexión sobre la posibilidad de construir una red conectada sin un dueño. Una infraestructura formada por nodos independientes, donde cada persona o proyecto pueda ofrecer servicios sin tener que entregar todo el control a una gran plataforma. Desde entonces he seguido pensando en esa idea, pero también han ido apareciendo otras prioridades y, sobre todo, trabajo bastante más concreto.

Esta entrada es una pequeña actualización de por dónde van mis ideas y de lo que estoy preparando. No es un anuncio oficial ni una presentación técnica. Simplemente quiero dejar escrito cómo veo ahora algunos de estos proyectos, qué cosas han cambiado y hacia dónde estoy intentando avanzar.

Redes descentralizadas, privacidad y libertad en internet

Sigo pensando que internet podría ofrecer mucho más de lo que ofrece hoy. Tenemos una red global capaz de conectar a personas de cualquier parte del mundo, pero gran parte de nuestra vida digital pasa por servicios privados que establecen sus propias reglas. Para comunicarnos, guardar archivos, compartir contenido o utilizar herramientas cotidianas solemos depender de empresas que pueden cambiar las condiciones, cerrar una cuenta o modificar el acceso cuando lo consideren oportuno.

Y no todo se paga con dinero. Muchos servicios aparentemente gratuitos se sostienen recopilando información, construyendo perfiles y convirtiendo la actividad de sus usuarios en un recurso comercial. No digo que toda empresa que utilice publicidad o recopile datos actúe de mala fe, pero sí creo que hemos terminado aceptando como normal entregar demasiada información para hacer cosas bastante sencillas.

La privacidad no debería ser un lujo ni una característica reservada a quien sabe configurar herramientas complicadas. Debería formar parte del diseño de los servicios. Me interesa especialmente la posibilidad de crear una red de nodos independientes que puedan comunicarse entre sí, ofrecer servicios y mantener cierto grado de autonomía. En lugar de depender de una única infraestructura, cada participante podría gestionar la suya y decidir cómo colaborar con el resto.

La idea también tiene una parte económica. Mantener servidores cuesta dinero, y una red no se sostiene únicamente con buenas intenciones. Me interesa estudiar modelos en los que cada nodo pueda cubrir sus gastos y obtener ingresos por el trabajo que realmente realiza, quizá mediante publicidad u otros mecanismos transparentes. También habría que pensar en sistemas de reputación que ayuden a distinguir servicios fiables, sin convertir una puntuación en una autoridad absoluta.

No tengo una solución cerrada para todo esto. De hecho, cuanto más lo pienso, más preguntas aparecen: cómo evitar que los nodos grandes acumulen demasiado poder, cómo responder ante abusos, cómo proteger a los usuarios, cómo financiar el mantenimiento y cómo hacer que la experiencia sea sencilla para alguien que no tiene conocimientos técnicos.

Tampoco creo que descentralizar algo lo convierta automáticamente en seguro o legal. Una red distribuida puede tener problemas de seguridad, alojar contenido perjudicial o facilitar actividades que deban investigarse. La libertad no elimina la responsabilidad, y la privacidad no debería utilizarse como excusa para ignorar el daño a otras personas. Hay que encontrar un equilibrio entre autonomía, protección de los usuarios y cumplimiento de las obligaciones que correspondan. Es una parte difícil del diseño, no un detalle que se pueda dejar para el final.

Aun con todas esas dificultades, sigo creyendo que merece la pena investigar alternativas. No quiero construir una promesa de invisibilidad ni vender la idea de que existe una tecnología capaz de resolver todos los conflictos humanos. Me interesa algo más práctico: que haya más opciones, menos dependencia de intermediarios y herramientas que respeten mejor a quienes las utilizan.

Bastet Project: preparar la preventa antes de dar el paso

Mientras estas ideas siguen evolucionando, hay un proyecto que está avanzando de una manera mucho más tangible: Bastet Project.

Ahora mismo estoy centrado en preparar su preventa y dejar ordenada toda la parte legal y operativa. Puede que desde fuera parezca que un proyecto empieza cuando se anuncia o cuando se abre la venta, pero antes hay una cantidad enorme de trabajo que no se ve. Hay que revisar documentación, preparar procesos, comprobar que la información sea coherente y asegurarse de que cada parte esté lista para funcionar cuando llegue el momento.

Estoy intentando que las cosas estén bien atadas desde el principio. Prefiero tardar un poco más y revisar lo necesario antes que salir corriendo, improvisar sobre la marcha y descubrir después que había detalles importantes sin resolver. La preparación no es la parte más emocionante, pero puede marcar la diferencia entre tener una idea bonita y disponer de un proyecto capaz de operar de verdad.

No voy a dar fechas ni prometer resultados que todavía no puedo garantizar. La preventa llegará cuando los preparativos estén suficientemente cerrados. Hasta entonces toca seguir trabajando, resolver pendientes y comprobar que lo que estoy construyendo tiene sentido también fuera de mi cabeza.

Emprender con recursos limitados y querer algo propio

La parte económica tampoco es precisamente sencilla. En esta fase es fácil enumerar gastos, horas invertidas y cosas que todavía faltan; los beneficios, en cambio, son una posibilidad futura. Emprender desde una posición en la que cada gasto cuenta obliga a pensar mucho las decisiones y a priorizar. No hay presupuesto infinito para solucionar cualquier problema ni un equipo enorme detrás para repartir todo el trabajo.

Aun así, hay algo que tengo bastante claro: prefiero intentar construir algo propio, aunque al principio tenga que vivir con lo justo, antes que dedicar todo mi tiempo a trabajar en proyectos ajenos sin llegar a levantar nada que sienta mío. No lo digo como una fórmula universal ni como una crítica a quien elige otro camino. Cada persona tiene sus circunstancias y sus prioridades. Simplemente es la dirección que quiero intentar seguir.

También estoy aprendiendo que trabajar por cuenta propia no consiste en consumir cursos, acumular ideas o repetir frases motivacionales. Hay que hacer el trabajo aburrido: revisar documentos, calcular costes, corregir errores, hablar con gente, tomar decisiones y volver atrás cuando algo no funciona. La motivación ayuda, pero no sustituye a las horas que hay que dedicarle.

A veces la mejor razón para seguir adelante no es una gran visión empresarial. Es algo bastante más sencillo: querer tener más control sobre tu tiempo, poder decidir qué construyes y comprobar que el esfuerzo de hoy está empujando algo que mañana podría pertenecerte.

No todo tiene que convertirse en un proyecto

También tengo ideas que todavía no sé si llegarán a ninguna parte. Me llaman la atención otros sectores, productos y formas de hacer las cosas, y de vez en cuando aparece alguna ocurrencia que parece buenísima durante cinco minutos. Algunas acabarán convertidas en algo; otras se quedarán en una nota o desaparecerán cuando las mire con un poco más de perspectiva.

Y está bien que sea así. No quiero convertir cada pensamiento en una empresa ni anunciar cada idea como si fuese el próximo gran lanzamiento. Hay que tener espacio para experimentar, cambiar de opinión y reconocer que no todo merece el tiempo o el dinero que exigiría llevarlo a la realidad.

Por eso también me gusta escribir estas actualizaciones. Un blog personal sirve para algo más que publicar tutoriales o enseñar resultados terminados. Puede ser un registro de las decisiones, las dudas y los cambios de dirección que forman parte de cualquier proceso. Dentro de unos meses quizá vea estas líneas y tenga una perspectiva distinta. Si ocurre, mejor: significará que he seguido aprendiendo.

Seguir construyendo, sin fingir que tengo todas las respuestas

Ahora mismo mis prioridades son bastante claras: avanzar con los preparativos de Bastet Project, dejar lista la parte legal y operativa de la preventa y continuar investigando cómo podrían funcionar redes digitales más abiertas, privadas y distribuidas.

Son caminos distintos, pero comparten una motivación: intentar construir herramientas y proyectos que no dependan únicamente de seguir el camino que ya han marcado otros. Eso no significa rechazar las empresas, las normas o cualquier forma de organización. Significa que me gustaría tener más alternativas y que las personas que utilizan un servicio puedan conservar capacidad de decisión.

No sé hasta dónde llegará cada idea. Puede que algunas cambien por completo, que otras tarden años o que alguna no salga adelante. No tengo un plan perfecto ni quiero aparentarlo. De momento toca trabajar, revisar lo que haga falta y convertir poco a poco las ideas en cosas reales.

Al final, esta entrada es simplemente eso: una fotografía del punto en el que estoy ahora. Bastet Project sigue avanzando entre preparativos y decisiones; la idea de una red descentralizada continúa rondándome la cabeza; y yo sigo intentando encontrar una manera de construir algo propio sin perder de vista por qué empecé.

Ya veremos qué puedo contar en la próxima actualización.

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