Ningún ajuste hace milagros por separado, pero la suma de estos cinco se nota al final del día, sobre todo en móviles con más de dos años.
1. Tasa de refresco siempre al máximo
Los 120 Hz fijos son de los mayores consumidores de la pantalla. Cambia a la opción adaptativa: el móvil baja la frecuencia cuando lees o el contenido está quieto y tú apenas notas la diferencia.
2. Búsqueda de redes wifi y Bluetooth en segundo plano
Está en Ajustes, Ubicación, Servicios de ubicación. El móvil sigue escaneando redes aunque tengas el wifi apagado, para mejorar la precisión del GPS. Si no lo necesitas, desactívalo.
3. Pantalla siempre encendida
Cómoda, pero cara: entre un 5 y un 10 % de batería al día según el panel. La alternativa razonable es activarla solo al levantar el móvil.
4. Sincronización cada pocos minutos
Varias cuentas de correo comprobando el servidor cada cinco minutos despiertan el procesador constantemente. Pasar a sincronización cada quince o treinta minutos apenas cambia tu día a día.
5. Apps con permiso de actividad en segundo plano
Entra en Ajustes, Batería, Uso de batería y ordena por consumo. Cualquier app que no uses a diario y aparezca arriba debería pasar a modo restringido.
Lo que no funciona
Cerrar aplicaciones deslizándolas de la lista de recientes no ahorra batería: obliga al sistema a volver a cargarlas enteras la próxima vez, y eso consume más. Las apps «optimizadoras» tampoco aportan nada que no esté ya en los ajustes del sistema.
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